Perfil


CULTURA, CARÁCTER Y SENSIBILIDAD

En el mundo de empresa, las interacciones sociales son la clave con que se define la identidad.

Las empresas son organismos vivos con cultura propia. La suma de sus integrantes y el enfoque empresarial liderado por sus dirigentes constituyen un marco de personalidad, dando coherencia entre el objetivo y la manera en su desarrollo y crecimiento. 

La cultura no se puede cambiar. Es el ADN de la organización y luchar contra ello es perder el tiempo. Intentar adaptarse al medio tampoco termina siendo la opción favorable, aunque a riesgo de no conseguirlo ya que las naturalezas incompatibles no se logran integrar.


La reflexión es que dentro de cada cultura y de cada empresa, igual que en la vida, nos encontramos con diferentes personas, seres pensantes y emotivos. El perfil de la empresa, si es que se puede personalizar, responde en gran parte a los criterios de decisión directiva, la flexibilidad, la empatía, la eficiencia.. y al conjunto humano de socios, colaboradores y clientes internos que la componen. Desentenderse del lado personal de éstos supone desapercibir la verdadera esencia de la organización. Afortunadamente, queda rota la tendencia hacia una cultura de empresa rígida e inflexible del pasado y cada vez más se crean corporaciones sensibles a las vidas privadas y a las personas. 

La formación ejecutiva de los dirigentes es la llave maestra para conseguir la harmonía de los recursos humanos con la eficiencia en el trabajo y el desarrollo profesional y del negocio. Se debe establecer las condiciones necesarias para la convivencia y la colaboración, eliminando barreras sociales y jerárquicas, de modo que la interacción sea una suma de esfuerzos comunes orientados a un mismo resultado.

Por ello, todos dentro del mismo marco cultural, y a pesar de nuestras diferencias y personalidades, debemos aflorar con nuestras mejores voluntades y esfuerzo, por sentir que pertenecemos a algo de lo que nos podemos sentir orgullosos.